El filtro empieza en el anuncio, no en el formulario
Lo primero que lee alguien en nuestra página, antes incluso del titular, es para quién es: «Solo para negocios que facturan +10k/mes».
Eso echa a mucha gente, y es a propósito. Quien no factura eso se va sin ocupar un hueco de tu agenda. Y quien sí, siente que la página está hecha para él, que es justo lo que le hace quedarse.
Un anuncio que le gusta a todo el mundo te llena la agenda de todo el mundo. Y todo el mundo no te puede pagar.
Excluir a propósito no te quita clientes. Te quita llamadas que no iban a ninguna parte.
Más leads no es mejor: el formulario que se rellena demasiado
En una de nuestras cuentas, el formulario lo rellenaba el 14,6 % de quien pinchaba en el anuncio, con el lead a 1,96 €. En ese tramo no salió ni una llamada. En otra lo rellenaba el 3,9 % y de ahí sí salían.
Un formulario que rellena casi todo el que entra no está filtrando nada. Es tan fácil que lo completa hasta quien solo tenía curiosidad. Cuando vemos que lo rellena más del 15 % y la gente no agenda, no lo celebramos: lo endurecemos.
Es contraintuitivo, porque el panel se pone más feo: menos leads y más caros. Pero el número que importa, la llamada con alguien que puede comprar, mejora.
Cada pregunta está ahí para ahorrarte una llamada concreta
No preguntamos por preguntar. Cada pregunta del formulario existe porque hay un tipo de llamada que queremos que no llegue a tu calendario.
La facturación quita a quien todavía no puede pagarte. La de cuánto puede invertir en anuncios le da al que no llega una opción digna: marca la más baja y se descalifica solo, sin que nadie le juzgue. La de quién decide evita la llamada que acaba en «lo tengo que hablar con mi socio». Y la de cuándo lo pondrías en marcha separa a quien tiene el problema hoy de quien lo tendrá algún día.
Cuando una llamada mala se cuela, no culpamos al lead. Miramos qué pregunta tendría que haberla parado.
Si una pregunta de tu formulario no te ahorra ningún tipo de llamada, sobra.
Lo que pasa entre que deja sus datos y la llamada
Aquí se pierde más gente de la que crees. Alguien rellena el formulario con ganas un martes por la noche. Si nadie le dice nada hasta el jueves, el jueves ya no se acuerda de por qué lo hizo.
Por eso el primer contacto tiene que llegar en minutos, no en días, y la página que ve justo después le pide una sola cosa: elegir hueco en tu agenda. De los que la abren, queremos que agende al menos uno de cada cinco. Si no llega, el problema está en esa página, no en el anuncio.
Y después de agendar, se le sigue hablando hasta el día de la llamada. Un recordatorio no basta: tiene que llegar sabiendo para qué viene y con ganas de venir.
Cómo sabemos si el filtro funciona
No mirando cuántos leads entran. Mirando las llamadas: de cada diez, cuántas son con alguien que tiene el problema, el dinero y la decisión.
Si son pocas, el filtro está flojo y lo apretamos. Si casi no entra nadie, lo hemos apretado de más y lo soltamos un poco. Es un ajuste fino que se hace con las llamadas delante, no con el panel de Meta.
El éxito de un filtro se mide en las llamadas, no en los leads.